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El Hombre del Traje Negro |
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Escrito por Depredador
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lunes, 07 de enero de 2008 |
El Hombre del Traje Negro
Era un viaje de prácticas de geología de campo, y ese día en particular
había sido muy pesado, cubrimos una sección de 35 kilómetros y
estábamos cansados, pero no lo suficiente como para no querer sentarnos
alrededor de una fogata y disfrutar de unos tragos, haciendo lo de
siempre. Sentados en la oscuridad, alejados de la civilización,
disfrutando de una noche iluminada por la luna llena y un cielo
magnífico poblado de estrellas. Todos hablábamos, reíamos, bebíamos y
todas esas cosas que haces cuando eres joven.
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Cuando mejor lo pasábamos, Beatriz, mi mejor amiga empezó a llorar
mientras gritaba que en el fondo en la oscuridad justo en el talud de
la playa, había alguien que vestía de negro y estaba tan pálido (o al
menos eso vio) que parecía un muerto. Todos comenzamos a reírnos y le
dijimos que dejara de beber. Ella insistió.
Javier y Sergio se ofrecieron a acompañarla hasta el sitio para que se
convenciera de que allí no había nada ni nadie. Al final fuimos todos.
Llegamos, miramos por todas partes y, como habíamos pensado, no había
nada; mejor dicho, nadie.
A Beatriz se le pasó el susto. Volvimos a crear el ambiente que
teníamos, cuando Minerva se levantó de un salto y gritando señalaba en
la misma dirección en la que Beatriz había visto al hombre de negro, ya
no hubo burlas, solo me atreví a decirle que estaba sugestionada, todos
mirábamos al lugar que señalaba y no vimos nada, pero ya nadie se
ofreció a ir a verificar, sugerí que cambiáramos a las muchachas de
lugar, y así se hizo, Beatriz y Minerva ocuparon los lugares de Sergio
y Javier, poco a poco se fue recuperando el ambiente de relajación
cuando Javier en medio de una broma que le hacía a Minerva palideció y
señalando a nuestras espaldas le dijo a Sergio que mirara al fondo,
abriendo la boca lentamente dirigió su mirada al fondo y poniéndose de
pie y muy pálido se sujeto a Javier. El miedo nos invadió a todos los
demás que no nos atrevíamos a voltear, haciendo un gran esfuerzo
comencé a girar para ver hacía el sitio y fue cuando alcance a ver a un
hombre vestido con un traje negro extremadamente pálido que lentamente
avanzaba hacía nosotros, un rostro indescriptiblemente macabro y lo más
aterrorizante esa mirada que a pesar de la oscuridad parecía emanar
vileza. Alcance oír los gritos de Minerva "corran, corran"; y solo pude
vencer mi entumecimiento cuando Beatriz me empujo al pasar corriendo
junto a mi, mis piernas pesaban toneladas, y corrimos alejándonos del
lugar, después en silencio caminamos toda la noche sin detenernos hasta
que amaneció, nadie quería hablar sobre el asunto, temblábamos y nunca
mas se volvió a tocar el tema.
Se que habíamos bebido, y también se que cuando se bebe se puede llegar
a ver cosas que en realidad no están pasando pero en este caso lo vimos
cinco personas. No volvimos a aquel sitio nunca mas. |
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Modificado el ( domingo, 24 de febrero de 2008 )
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