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Pensé que había colocado mal la toalla y el movimiento que
sentí fue la toalla al caer.
Sonreí y proseguí mi tarea, pensando que últimamente hacía
cosas sin prestarles mucho cuidado y después cuando caían me sobresaltaba sin
una razón.
Terminé de preparar lo que necesitaba y finalmente comencé a bañarme
para quitarme de encima esos pequeños y molestos cabellos.
No había pasado mucho tiempo desde que inicie la ducha cuando un ligero
movimiento me hizo dirigir la mirada a la apertura que había entre la cortina y
la pared de la regadera..
El sobresalto fue enorme, unos pequeños, pero fríos, ojos me
contemplaban sin parpadear, cuando eso que me miraba percibió que lo había descubierto se separó
rápidamente y ya no lo vi más, pero… si lo podía oir.
Traté de controlarme, no sabía que hacer, si terminar lo más
rápido posible mi baño y salir a ver que era lo que me observaba o salir
inmediatamente y enfrentarlo.
Sin pensarlo cerré la llave de la regadera y quise salir,
pero algo me mantenía dentro de la ducha y eran los extraños y tenebrosos
ruidos que se oían en el cuarto de baño y en el pasillo que da a las dos habitaciones del
departamento.
Una respiración pesada, y sobre todo potente que no hacía
juego con lo pequeño que aparentaba ser lo que haya sido que me observaba, además se oían
cortos y pesados pasos que caminaban y hacían pequeñas carreras por el baño, el
pasillo, quizá mi habitación y toda la casa.
Oía como caían cosas en uno y otro lado del departamento.
Trate de asomarme por entre la cortina, pero un terrible
sonido me paralizó, parecía saber que es lo que yo intentaba hacer, oi como muy
despacio caminó hacia la cortina, el miedo me hizo retroceder hasta que sentí
la fría pared en mi espalda, nos quedamos inmóviles yo aterrorizado con la
respiración agitada y el corazón retumbando en mis oídos y lo que fuera que
estaba del otro lado de la cortina, a tan solo un metro y medio, con su pesada
respiración.
Duramos así unos 10 segundos, después una pequeña carrera y
más cosas que caían y se rompían, no parecía azotarlas, parecía como si
solamente se cayeran.
Quede ahí pegado a la pared por unas tres horas, hasta que
finalmente azotó la puerta del baño y después silencio, un silencio sepulcral.
Tarde en recuperar mi valor y abrí lentamente la cortina del baño,
esperaba ver destrozos espectaculares, pero no, solo pequeñas cosas tiradas
algunas rotas pero no mucho daño. |